miércoles, 11 de julio de 2012

Los Gagones


 Los gagones son como unos “guaguas perritos” (cachorros de pocos días de nacidos), al principio son cenicientos, lo que llamamos “chucuros” y con el tiempo van haciéndose negros hasta volverse “negro fino”. Se forman cuando se han “entreverado” (cohabitado) entre compadres o parientes y son las “almitas” de ellos que andan llorando por los caminos donde trajinan los que están “mal llevados” (amancebados). Salen para que alguna persona de “alma limpia” (persona pura que no ha delinquido contra la castidad) y que no sea manchada le aconseje para salvar esa almita y no se condenen.

Esto solo puede conseguirse al principio, pero cuando ya están negros, ya no tienen salvación. Las almas limpias cuando ven a los gagones les amarran con un cordel o les pintan la cara con negro de humo para ver al día siguiente cual ha sido el gag. Si las personas son pecadoras, el gagón les coge de la rodilla y les saca el huesito (rotula) y si el alma no es manchada le coge suavito.

Los que han querido coger al gagón estando en pecado no vuelven a hacer eso porque ya tienen miedo por el dolor a la rodilla. Cuando han cogido al gagón y le han tiznado esperan en ese lugar para ver quien pasa a la madrugada entre claro y oscuro, el rato que “arraya” (el momento que salen los primeros rayos del sol) el día le aconseja diciéndole: “usted está con este pecado, sepárese de esa mala amistad, para que no se condene y salve su alma”.

Otras versiones sobre los Gagones:
Los gagones son como unos perritos bien blancos y “pulchungos” (lanudos) que andan delante de los convivientes, cuando estos son parientes o compadres; aúllan y juegan abrazándose, es fácil cogerles; se les muestra el poncho haciendo una “miglla” (mantener extendido con los brazos, el poncho, la pollera o cualquier tela para recibir algo), cuando han saltado se les cierra y se les lleva a la casa, se les encierra en una tinaja y se les tapa con un “mediano” (pozuelo de barro vidriado), al día siguiente se les suelta y se les va siguiendo a ver donde entran y así se descubre a los que viven mal. Dicen que cuando los gagones están encerrados, los cuerpos no pueden despertarse porque el gagón es el alma de estas gentes perdidas.

Los gagones son unos perritos negros con la pancita blanca bien “pulchunguitos”, que aparecen en la vecindad de la casa donde viven mal entre parientes o compadres, andan delante de los pecadores sin ser vistos por ellos, aúllan así: “gagón, gagón” y la hembra “gagona, gagona”. Se revuelcan en el suelo abrazándose, salen después de las 10 de la noche. Cuando ven al cristiano pronto desaparecen. Dice: “yo les he visto con mis ojos que se han devolver tierra, cerca de la casa de la N. N. que vivía mal con el tío”.

Una mujer vivía con el cuñado y todas las noches se oía a los gagones. Un día el vecino le cogió a la gagona y le colocó en una tinaja. Al día siguiente le fue a ver, la encontró muerta, luego supo que la vecina había amanecido muerta también, todo el cuerpo negro como condenada. Dice: “Yo le llegué a conocer a la hija de la gagona; se casó pero no pudo tener hijos, porque dicen que esa es la maldición”.

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